
Que pasaría si hoy escuchara esa voz a travez del auricular? Cambiaría en algo mis sentimientos? Quizas necesite tempo para pensar en esa respuesta. Si, de soñadora tengo hasta el cristal de mis ojos. Que podría decirte... podría empezar siendo fría como el hielo, despreciarlo, abusar del dolor para maltratarlo, o quizas coronarlo como la persona más idiota... diversas son las maneras en las que me regocijaría, verlo sufrir como el asistió al espectaculo de mi debilidad y las lagrimas las cuales le pertenecían; diversas son las formas, los colores, los aromas y los matices... pero no podría. El hecho de pensar en el me desarma las mentiras, me desmaquilla los discursos... desnuda ante el, siempre asi, en desventaja siempre frente al ser que amo y que la vida me lleva a odiar. Que odio tan caprichoso, que lo odio más al capricho que me tiene atada a las locuras que hago, solo para que me note, solo para que me mire, solo para que pregunte por mi. Que empecinado tengo a los sentimientos en llevarme la contraria en amar, lo que por ley debo odiar. Que necios son ellos, que necia el alma... Por las noches y también a veces bajo la luz del día me pregunto que estrategia preparó el destino cuando me cruzo con él. Porque me fije en el ser más asimetrico, al principe azul de los cuentos siempre soñe... porque imaginandolo siquiera fue tan perfecto como el regalo que me dio la vida la noche que lo conocí. Otras veces me pregunto si para él fui un espejismo a causa de su soledad. Me pregunto. Pero no hay respuestas. Desde que lo conoci no hubo respuestas. Curioso, nuestro amor empezo en verano y acabo con sendas almas en invierno, se nos caían las lagrimas como en otras latitudes copos de nieve; se nos resbalaba la historia entre las manos y no llegamos a salvar al ser que amamos. Gracias a él también aprendi que de los dos hay uno que ama y el otro que supera. Yo me conformo con ser la cicatriz que no borras del alma y de la piel. Si me olvidas ya no importa, no importa tener el desprecio del ser que amo, si me olvidas ya no importa... yo gastare mis días para que vivas en mi ser. Yo recordare para toda la vida las cosas que vos seguramente pronto habrás de olvidar. También te recordare, por la caja de pandora que es la vida; quizas al final del laberinto, tocando la puerta, en el reflejo de mi espejo... aparezcas vos. Yo no se lo que la vida para nosotros dos destinó, pero sin duda, a dos jovenes que se amaron... enfrentó.

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